Televisión ¿Sí o No?

Como todo, la televisión puede acarrear tanto beneficios como problemas según el uso que le demos en el hogar. Vale la pena, entonces para tomar una mejor decisión sobre la televisión, tener en cuenta algunas consideraciones importantes:

Los niños y las niñas de edad preescolar no necesitan ver televisión. Ver televisión no es una necesidad sino una forma de entretención que, si bien puede interesar al niño o la niña y ayudarle a incrementar su vocabulario en preparación para la lectura y la escritura, también limita su oportunidad de entregarse a experiencias mucho más vivenciales y, por lo tanto, mucho más significativas y de mayor valor para el aprendizaje.

Los niños y las niñas de edad preescolar organizan su esquema de valores según el ejemplo que reciben de sus padres. La valoración que dan los padres y las madres a la televisión será la misma de sus hijos e hijas. Si ver televisión es una actividad importante para los progenitores, los niños y las niñas crecen con esa idea y la adoptan como un estilo de vida en el que se le confiere un alto valor a ver la televisión.

Cuando una actividad se repite todos los días, llega un momento en que el cerebro la incorpora en su esquema de vida y la convierte en hábito. La formación de hábitos saludables es uno de los objetivos más importantes que tienen los padres y las madres en los primeros años de vida de los niños.

En esta época, debe hacerse especial énfasis en las rutinas cotidianas de dormir, asearse, recoger sus juguetes y comer.  Si entre la rutina diaria se incluye el ver televisión a una hora determinada, es fácil que se convierta en un hábito.  Por ello, padres y madres necesitamos reflexionar sobre los hábitos que deseamos cultivar en nuestros hijos para decidir qué actividades motivaremos que realicen todos los días para que las adopten como parte de su vida.

Los niños y las niñas de edad preescolar necesitan ejercitarse; por ello, poseen una gran cantidad de energía que liberan poco a poco a través del juego activo.  Ver televisión es una actividad totalmente pasiva.

Al estar sentados frente a un televisor, los niños y las niñas no tienen oportunidad de estirar sus músculos, ni de ejercitarse para adquirir un mejor control de sus miembros. La época de la primera infancia es un período muy activo para los niños y las niñas como para desperdiciarla frente al televisor.

Los aprendizajes duraderos se logran a través de la interacción de los niños con otros niños y con sus progenitores.  La mera recepción pasiva de los estímulos visuales y sonoros como los producidos por la televisión no desarrollan aprendizajes valiosos, como tampoco contribuyen a desarrollar destrezas de lenguaje.

Para los niños es mucho más significativo aprender colores o interiorizar valores en contacto directo con ellos a través de juegos con otros niños y con papá y mamá. Por otra parte, por su limitada capacidad para distinguir la realidad de la fantasía los programas de televisión deben elegirse con cuidado.

Estudios han demostrado los efectos negativos en los niños cuando han visto televisión antes de los tres años y cuando dedican más de una hora diaria a esta actividad.

Aunque hace falta hacer estudios más amplios al respecto, los resultados obtenidos han dado la señal de alerta sobre la posibilidad de que los niños y las niñas que pasan mucho tiempo viendo televisión tienen un menor rendimiento escolar, y que los niños que vieron televisión antes de los tres años tienen más posibilidades de desarrollar hiperactividad o el síndrome de déficit de atención en la edad escolar.

La televisión no debe utilizarse como una niñera para los hijos. Lo recomendable es que cuando los niños estén viendo televisión, los acompañe su madre o su padre para que motive cierta interacción con la información que presentan los programas. Esto pueden lograrlo haciendo preguntas a su hijo o a su hija sobre lo que están viendo y tratando de hacer conexiones de los aprendizajes nuevos con lo que la niña o el niño ya sabe.

La televisión puede ofrecer valiosa información, pero entre las niñas y los niños pequeños, mientras menos, mejor.

Autor: Mónica Sulecio de Álvarez

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10 Prácticos Recursos Para Fomentar la Creatividad de Tus Alumnos

¿Por qué la escuela mata la creatividad de tus alumnos? ¿Qué responsabilidad tienes como docente en el proceso creativo de tus alumnos?  ¿Fomentas la creatividad cuando enseñas? No es este el primer artículo en el que me refiero a la importancia de la creatividad en las aulas. Una creatividad de la que tú como docente formas una parte esencial. Pero, ¿qué se entiende por creatividad?

¿Qué se entiende por creatividad? ¿Cuál es tu responsabilidad como docente?

La Real Academia de la Lengua define el término creatividad como la ‘facultad de crear‘. Y, ¿qué es crear? Pues para la RAE crear significa ‘producir algo de la nada‘. Si te fijas bien en la definición, te darás cuenta de que la creatividad empieza y acaba en el propio alumno. Es el alumno en que se encarga de crear, precisamente, desde la nada. Entonces, ¿qué papel tienes tú como docente en el proceso de creatividad de tus alumnos? Pues mucho. Déjame que te lo explique.

Como docente tienes la enorme responsabilidad de propiciar la creatividad de tus alumnos. Y la creatividad no se fomenta explicando y enseñando. La creatividad se fomenta:

  • Realizando las preguntas que propicien las mejores respuestas.
  • Planteando problemas cuya solución pueda ser resuelta por tus alumnos.
  • Mostrando las herramientas que propiciarán la creación de algo desde la nada.
  • Potenciando el talento individual de cada alumno de tu grupo.
  • Preocupándote por los intereses de tus estudiantes.
  • Estimulando la curiosidad.
  • Haciendo funcional, útil y real todos y cada uno de los procesos de enseñanza-aprendizaje.

recusros para creatividad

¿Qué puedes hacer como docente para aumentar la creatividad de tus alumnos?

1.- Cambia el rol del alumno por el de profesor. Haz que tus alumnos creen un vídeo de menos de tres minutos en el que expliquen con sus palabras el contenido que les estás enseñando y súbelo a una plataforma para que la puedan consultar como, por ejemplo, Moodle.

2.- Fabrica un objeto al que el alumno pueda darle una utilidad. A su vez, haz que se inventen un manual de instrucciones.

3.- Inventa palabras y dótalas de un significado. Usadlas en vuestras sesiones lectivas. También podéis jugar a deletrearlas. Crea un código que sólo tú y tus alumnos conozcáis. Crea un diccionario.

4.- Crea un juego de mesa con contenidos que hayas trabajado en clase. Por ejemplo, una oca de tiempos verbales.

5.- Fabrica una moneda exclusiva para tu clase. Úsala como gamificación para tus sesiones lectivas.

6.- Crea un animal que no exista de la unión de dos animales que conozcan. Trabaja con este animal aspectos relacionados con el área de ciencias, por ejemplo, o haz que se inventen una leyenda o un cuento.

7.- Cambia el nombre de tus alumnos durante una Unidad Didáctica por los conceptos que aparecen en el tema. Por ejemplo, pueden ser personajes históricos en los que cada alumno o grupo debe buscar información para saber mejor a quién representa.

8.- Haz que tus alumnos traigan un objeto cotidiano de sus casas y a partir de este objeto pídeles que busquen otro objeto que se le parezca. A partir de ahí puedes trabajar aspectos del lenguaje literario como la comparación, la imagen y la metáfora.

9.- Haz que cada alumno te explique qué se le da bien. Explota ese talento de forma individual para que lo demuestre delante de toda la clase. Intenta además que el talento esté relacionado con el contenido de la Unidad didáctica.

10.- Coge un fragmento de una película y haz que se inventen un nuevo diálogo que intente incorporar los contenidos de la Unidad Didáctica que estés impartiendo. Puedes utilizar herramientas para su subtitulado.

A modo de conclusión.

Como docente has pensado que tu trabajo consiste en enseñar de la mejor manera posible. Yo creo que hay que dar un paso más. Hay que enseñar de la mejor manera posible, pero siempre enfocando tus enseñanzas desde la creatividad. Una creatividad que no te han enseñado, una creatividad que se adquiere de la reflexión. Una creatividad que no aparece en los libros de texto, pero que está muy cerca de ti. Es más, está dentro de ti.

Autor: Adriana Pazos Otton.

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10 Trucos Para Enamorar a Tus Alumnos

En la actualidad, hay un término inglés que se ha popularizado enormemente en distintos campos y disciplinas, también en la Educación. Se trata de la palabra engagement. Un término, por otra parte, de no muy fácil definición pero que viene a definir un tipo de relación personal basado en la fidelización, en el compromiso y en la motivación. En mi caso prefiero un término que creo que nos es mucho más cercano a todos. Este término no es otro que enamorar.

¿Qué trucos podemos utilizar para enamorar a nuestros alumnos?

Vaya por delante que la intención de este artículo no es hacer que nuestros alumnos acaben rendidos a nuestros encantos. Nada más lejos de eso. A lo que me refiero con la palabra enamorar, es conseguir conectar con los alumnos, que se alegren de vernos, que esperen con ilusión la clase que les vamos a impartir, que sean capaces de ver en nosotros a un modelo, a alguien cercano. Esto para mí es lo que entiendo por enamorar a los alumnos y estos son algunos de los trucos que creo te pueden funcionar:

Enamorar a tu Alumnos

1.- Entra sonriendo. No digo nada nuevo al afirmar la importancia del lenguaje no verbal a la hora de comunicarse. Personalmente, la entrada en el aula es un momento al que le concedo muchísima importancia, porque en cierta manera puedes adivinar cómo se desarrollará la sesión lectiva. En mi caso siempre intento entrar con una sonrisa. Y entro con una sonrisa porque sé que es contagiosa, porque siempre habrá algún alumno que te devolverá en algún momento esta sonrisa. Con este alumno habrás conseguido conectar muy probablemente hasta el final de la clase. No entiendo el empeño de muchos docentes en entrar con el semblante serio o proyectando cierto enfado. No tengo muy claro que el semblante serio implique mayor control del aula y mayor disciplina. En mi caso, al menos, prefiero enseñar desde la sonrisa. Tiempo habrá si acaso de ponerse serios durante la sesión lectiva.

2.- Cuenta una anécdota. No hay mejor forma de conectar con un alumno que contando una anécdota. Una anécdota que puede ser nuestra o de otra persona. Las anécdotas, como las historias, tienen un enorme poder de seducción para los alumnos. Debemos ser capaces de poder usar estas anécdotas de una forma inteligente, ir dosificándolas a lo largo de una clase. Son una excelente forma de captar la atención, de disminuir conductas disruptivas, de encandilar a tus alumnos. Se puede y se debe enseñar contando historias, contando anécdotas. Y tan importante es contarlas como que nuestros alumnos también puedan hacerlo.

3.- Finaliza la clase con un vídeo. Este truco no falla nunca. Ya me he referido en otros artículos a la importancia de diversificar los distintos materiales de que disponemos. Aquellos que contamos en clases con equipos de audio y pantallas digitales o proyectores, conexión a internet, debemos aprovecharnos al máximo de estos recursos. Poniendo un vídeo al final de la sesión es una excelente forma de decirles a tus alumnos que han hecho un buen trabajo durante la sesión, que estás satisfecho y agradecido por ello, y que quieres recompensar este esfuerzo con un tipo de material que permite la distensión y la relajación. Es un momento para disfrutar con ellos. Yo os recomiendo que sean vídeos que no superen los cinco minutos y que, en la medida de lo posible, guarden relación con el currículo de la Unidad Didáctica que estés impartiendo.

4.- Aprende de tus alumnos. No hay mejor manera de enamorar que hacerles ver a tus alumnos que ese día ellos te han enseñado algo. Se trata de un truco muy sencillo, ya que puedes aprovechar las asignaturas que hayan tenido ese mismo día. La propia pizarra tradicional te dará un montón de pistas. Hazte el curioso, y deja que ellos te enseñen algo que saben, algo que para ellos tiene cierto valor y escúchales con atención, de forma activa, asintiendo con la cabeza. Hazles sentir importantes, hazles sentir que ellos también tienen algo que decirte.

5.- Da o presta algo que sea tuyo. En el maletín de un docente hay algunas cosas que nunca pueden faltar. Los pañuelos de papel son una de esas cosas. A los alumnos les encanta que les demos o prestemos algo. La acción de coger el maletín y sacar algo de dentro y dárselo al alumno es visto por muchos de ellos como algo muy a valorar. He hablado de pañuelos de papel, pero también puede ser material escolar. En este caso hazles ver que se lo prestas indicándoles que para ti es algo importante, que deben responsabilizarse de este material prestado. En ese momento estarás creando un vínculo entre tú y el alumno, y podrás aprovechar para hablar con él cuando te lo devuelva.

6.- Di o haz algo inusual. No, no te estoy pidiendo que hagas el payaso en clase. Para nada. De lo que se trata es de llevar a cabo algunas actuaciones que se salen de lo normal en una clase lectiva. Puede ser un gesto, un movimiento, cantar una canción, recitar un poema, cambiar el tono de voz, andar de puntillas hacia un alumno que está medio dormido…. Estas extravagancias tienen un poder tremendamente efectivo, porque descolocan al alumno y al mismo tiempo consigues arrancarle una sonrisa de complicidad. Haz de la sorpresa una de tus mejores armas para enamorar a tus alumnos.

7.- Intercambia los papeles. Muchos de vosotros sabéis el poder de atracción que tiene la silla del profesor en el aula. Cuántas veces habremos entrado en el aula y nos habremos encontrado con que hay un alumno sentado en la silla del profesor. Pues bien, a lo largo de la sesión lectiva puede ser un excelente recurso para enamorar a tus alumnos el intercambiarse los papeles. En mi caso me gusta hacerlo cuando estamos repasando algunos conceptos de una Unidad Didáctica. Lo que hago es sentarme en la silla de alumno y el alumno en la mía. Lo cierto es que se produce una situación que a los alumnos siempre les choca y os aseguro que, bien gestionada, hace que se produzca un momento de distensión en el aula.

8.- Convierte a un alumno en protagonista. No hay nada que nos guste más que sentirnos especiales. Pensad si no en vuestros aniversarios. Creo que no existe mejor manera de conectar con las personas que haciéndoles ver lo importantes que son para ti. Pues bien, os recomiendo que proyectéis esta idea en vuestros alumnos, que hagáis sentirlos especiales, que potenciéis sus cualidades y sus virtudes. Si así lo hacéis, lograréis establecer un vínculo que os beneficiará enormemente, porque la respuesta que tendrá ese alumno será de gratitud. Y la gratitud es una muy buena compañera para enseñar y para aprender.

9.- Crea expectativas. Tenemos que ser capaces de vender nuestro producto. Y hacerlo de la mejor manera posible. En el mundo del marketing el mejor producto es aquel que mejor se vende, independientemente de si es mejor o peor. Así que nosotros debemos vender aquello que enseñamos mediante la creación de expectativas. Las creaciones de expectativas son muy útiles al inicio de una sesión lectiva. Una vez entréis en el aula, lo primero que debéis hacer es dar a conocer vuestro producto, lo que enseñaréis. Y hacerles ver que será algo único, especial, diferente, maravilloso, increíble. Estas expectativas serán recogidas por vuestros alumnos y os aseguro que la predisposición para su aprendizaje será mucho mayor.

10.- Bromea. En otros artículos he afirmado que se puede y se debe aprender jugando. Pues bien, en este artículo también quiero pensar que se puede y se debe aprender bromeando. Porque cuando bromeamos estamos enseñando a nuestros alumnos que nos podemos reír con la gente y no de la gente. Una broma dicha a tiempo es un arma tremendamente poderosa para establecer un vínculo emocional con tus alumnos. Favorece el lenguaje figurado, rebaja la tensión, crea distensión, sirve para establecer transiciones entre las diversas actuaciones en el aula.

Como podéis ver, estos trucos o consejos tienen una muy fácil realización dentro de un aula y son aplicables a todas las edades. En muchas ocasiones no somos conscientes de que las grandes clases se nutren de estas pequeñas actuaciones. Debemos reflexionar sobre cuál es nuestro papel en el aula y qué hacemos para captar la atención, para enseñar a nuestros alumnos, para seducirles con nuestras palabras y nuestros gestos, para, en definitiva, enamorarles.

Autor: Adriana Pazos Otton.

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Hombre Luciérnaga

Con amor, admiración y respeto para el profesor

Roberto Palomares González

I

Ese hombre, de las aulas el alma, que vino hasta mi clase a recibirme con voz profunda y caminar en calma; a él que no duda jamás el compartirme todo el saber estratégico que lleva en sus años de maestro, construido, a través de sonrisas y palabras que lo elevan en el cielo de mi mundo un tanto desvalido.

Siempre luce en su rostro la sonrisa como un niño esperando primaveras, y las ideas surgen como lluvia resbalando en la cornisa de una clase con alma que terminar no quisiera.

Como luciérnaga su luz ha iluminado el oscuro camino de aquellos con andar cansado, una aventura excitante, su práctica confirma que con hacer, la lucha didáctica se afirma.

II

Ese hombre, tez morena que empieza a peinar canas, por momentos su cara dibuja una expresión que no es tristeza sino muestras del dolor que la vida nos deja a veces sin razón.

III

A ese hombre que con palabras hereda a muchos otros lo que él jamás ha perdido, a él, mente de luz, una luciérnaga que alumbra las sombras y las sombras pasan, como pasa la vida en un leve suspiro; él que hoy vive en mi ser, que lo llevo conmigo ayúdale Señor en su camino dale la rosa que sigue de la espina para que siga cobijando con su abrigo a todo aquél que de su río bebe y a muchos otros que somos sus amigos.

IV

Hombre luciérnaga preciosa luz que no la apaga ni la lluvia torrencial que a solas y en silencio por su rostro resbala; pequeña luz que no por serlo es insignificante, pequeña luz, mente brillante perenne guía de todo aquel docente que tiene la suerte de coincidir contigo en una clase.

Así eres tú hombre luciérnaga que hoy me permites reflejar tu luz para llevarla conmigo a todas partes.

Angeluz

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Qué Significa Cambiar

Compañeros maestros, a partir de las reflexiones, discusiones, propuestas y comentarios en torno de la organización interna de las instituciones educativas en las que me ha tocado participar, se establece la necesidad de generar un cambio organizacional y operativo que permita reorientar nuestras prácticas para el logro de
la misión y visión.

En este sentido, realizo las siguientes reflexiones con el deseo de compartirlas con ustedes:

  • Cambio: Es la modificación del estado actual de las cosas, tanto objetivas como subjetivas.
  • El cambio se produce ante la insatisfacción del estado actual de una situación o del entorno en que se inscribe la acción.
  • La intención de cambiar, parte del reconocimiento de que algunas cosas y situaciones no cubren las expectativas o los propósitos de aquello que les da origen.
  • Cambiar significa asumir riesgos, trabajar en caminos inciertos; pero también significa la alternativa para una transformación positiva.
  • El cambio colectivo se sustenta en el cambio individual (el cambio empieza por uno mismo).
  • Cambiar no significa necesariamente mejorar o hacer las cosas bien (hay cambios que marcan un retroceso).
  • Todo cambio intencionado debe orientarse a mejorar.
  • Cambiar sin saber para qué, es una tontería.
  • Para que el cambio se produzca, es necesario actuar de manera intencionada, con base en procesos de planeación y compromisos, tanto personales como colectivos.
  • Para cambiar debe existir una firme voluntad en los sujetos.
  • Todo cambio requiere de un compromiso y una actitud personal y colectiva.
  • El cambio requiere de una mentalidad abierta y flexible para incorporar las aportaciones de los demás, y para aceptar las críticas y las opiniones contrarias.
  • La comodidad, la rutina, la falta de interés y la inercia son elementos que atentan contra la posibilidad de cambio.
  • El cambio es un proceso lento y gradual, que se puede acelerar por la disposición de quienes participan en él.
  • Si somos consientes de que todo cambia, ¿por qué somos tan necios en seguir haciendo lo mismo?

Para propiciar el cambio particularmente en la institución donde laboro, es necesario dar respuesta a las siguientes interrogantes:

  • A partir de la visión y la misión de la institución, ¿estoy satisfecho por la organización, operatividad y logro obtenido?
  • ¿Considero importante un cambio en la organización y en las relaciones in-terpersonales en la institución?
  • ¿Estoy conforme con el desempeño de mi función y con lo que aporto en la actividad cotidiana?
  • ¿Existe una verdadera cultura de trabajo en equipo?
  • ¿Cómo contribuyo en la integración del colectivo de la institución?
  • ¿Cuál es el nivel de compromiso con que asumo mis responsabilidades y tareas en la institución?
  • ¿Son las condiciones las que propician los cambios, o son los cambios los que generan las condiciones?
  • ¿Estoy dispuesto a cambiar y propiciar un cambio en la institución?
  • ¿Espero cambiar, o espero que cambien mis compañeros?
  • ¿Estoy dispuesto a asumir los riesgos, implicaciones y compromisos que genere la perspectiva de cambio en la institución?

Autor: Roberto Palomares González.

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