¡Ya Basta!

En una realidad apremiante y crítica que se vive
actualmente en la sociedad sinaloense y mexicana,
marcada por la pérdida de valores entre los jóvenes
y de engaños, simulaciones y egocentrismo de los adultos.

Es necesario una transformación del tejido social
que marque las pautas de transición a un nuevo rumbo,
a la recuperación de la dignidad humana en todos los órdenes;
con un sentido de vida en la armonía personal y social.

Ya basta de la angustia y zozobra que se vive a diario,
cuando el temor hace presa de las personas
a las agresiones y la violencia cotidiana en las calles;
que las estadística oficiales minimizan como problema.

Ya basta de la falta de respeto a la diversidad de género,
raza, o ideológica que trastocan los valores de respeto,
tolerancia e igualdad; que atenta contra la vida humana,
y eleva lastimosamente en el estado los feminicidios.

Ya basta de las simulaciones y las falsas promesas
de políticos de ocasión que hacen de la Democracia
su bandera permanente para seducir y engañar al pueblo,
con su eterno disfraz de vocación de servicio.

Ya basta de las agresiones al Magisterio que lucha
dignamente por defender sus derechos, por la búsqueda del
reconocimiento que el Gobierno y la propia sociedad le ha
negado; y que sin embargo forma los futuros ciudadanos.

Es hora de que unamos nuestro espíritu y luchemos
palmo a palmo, brazo con brazo por una vida mejor,
por una comunidad plena de valores, en donde la ética sea
el distintivo personal y colectivo para la moral de la sociedad.

Es el momento de que construyamos sobre los principios y valores
esenciales de la familia y la educación con enfoque humanista,
una sociedad educadora que forme y oriente a los nuevos
ciudadanos que requiere el Siglo XXI.

Autor: Roberto Palomares González.

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10 ESTRATEGIAS PARA EDUCAR A LOS NIÑOS EN INTELIGENCIA EMOCIONAL

Las emociones visten cada aspecto de nuestras vidas y de nuestra cotidianidad. El saber controlarlas, gestionarlas y utilizarlas con la habilidad adecuada, nos permitirá sin duda afrontar nuestro día a día de un modo más eficiente.

Emoción, pensamiento y acción son los tres pilares que hilan cada instante de nuestro ser, de ahí la importancia de ahondar en ese tipo de conocimiento para afrontar determinadas situaciones, para desenvolvernos en nuestra sociedad de un modo eficiente. Entonces ¿no es pues imprescindible que los más pequeños se inicien también en el aprendizaje de la Inteligencia Emocional?

 El conocimiento, comprensión y control de las emociones son básicos para que nuestros hijos se desenvuelvan adecuadamente en sociedad, de ahí que te sugiramos estos principios para que los introduzcas en el siempre interesante campo de la Inteligencia Emocional.

1.- CONTROLAR SU IRA.

Hasta los 18 meses los niños necesitan básicamente el afecto y el cuidado de sus padres, todo ello les aporta la seguridad suficiente para adaptarse en su medio, para explorar y dominar sus miedos. Pero hemos de tener en cuenta que a partir de los 6 meses van a empezar a desarrollar la rabia, de ahí la importancia de saber canalizar sus reacciones y corregirles cualquier mala acción.

Hay bebés que pueden golpear a sus padres o hermanos, gritar enfurecidos cuando no se les ofrece algo, acciones que a los progenitores les puede hacer gracia, pero recordemos que es importante establecer límites desde que nacen y sobre todo, el hecho de hablar a los niños continuamente y en cada momento, los niños entienden mucho más de lo que expresan, de ahí la necesidad de razonarles y de controlar esas rabietas o ataques de rabia.

2.- RECONOCER EMOCIONES BÁSICAS.

A partir de los dos años es una edad perfecta para iniciar a los niños en el campo del reconocimiento de emociones, es entonces cuando ellos empiezan a interactuar con los adultos y otros niños de modo más abierto, así pues, podemos realizar varios ejercicios con ellos, como puede ser introducirlos en las emociones básicas: alegría, tristeza, miedo y rabia. ¿Cómo? Mediante fotografías de rostros, mediante dibujos, preguntándoles cuestiones como: “Qué le pasa a este niño?” “¿Está triste?” “¿Por qué crees tú que está triste? “Es un modo perfecto para que aprendan a reconocer no sólo sus emociones poco a poco, sino también las de los demás, y sobre todo, su empatía.

3.- SABER NOMBRAR LAS EMOCIONES.

A partir de los 5 años sería perfecto que los niños supieran ya dar nombre a las emociones de modo habitual: “estoy enfadado porque no me has llevado al parque”, “estoy contento porque mañana nos vamos de excursión”, “tengo miedo de que cierres la luz porque me dejas solo.”

4.- SABER AFRONTAR LAS EMOCIONES CON EJEMPLOS.

Es habitual que los niños en ocasiones se vean superados por las emociones, rabietas que les hacen gritar o golpear cosas. Es necesario que nosotros no reforcemos esas situaciones, una vez haya terminado la rabieta podemos enseñarles por ejemplo que antes de gritar o pegar, es mejor expresar en voz alta qué les molesta. Que aprendan a expresar sus sentimientos desde bien pequeños.

5.- DESARROLLA SU EMPATÍA.

Para desarrollar una dimensión tan importante como esta, es necesario razonar con ellos continuamente mediante preguntas. “¿Cómo crees que se siente el abuelo tras lo que le has dicho?”¿Por qué crees que está llorando tu hermana?” “¿Crees que papá está hoy contento?”.

6.- DESARROLLA SU COMUNICACIÓN.

Hablar con los niños, hacerles preguntas, razonar, jugar, poner ejemplos… es algo imprescindible en su educación. Debemos favorecer continuamente el que puedan expresarse, poner en voz alta su opinión y sus sentimientos, que aprendan a dialogar.

7.- LA IMPORTANCIA DE SABER ESCUCHAR.

Imprescindible. Desde muy pequeños deben saber guardar silencio mientras los demás hablan, pero no sólo eso, debe ser una escucha activa, de ahí que sea recomendable hablarles despacio, frente a frente y terminando las frases con un “¿has entendido?”, “¿estás de acuerdo con lo que he dicho?”.

8.- INICIARLOS EN LAS EMOCIONES SECUNDARIAS.

A partir de los 10 o 11 años van a surgir en sus vidas emociones secundarias que van a cobrar más peso en sus vidas, tales como el amor, la vergüenza, la ansiedad… Siempre es adecuado que una buena comunicación con ellos nos permita hablar de estos temas abiertamente, deben sentirse seguros ante esas nuevas emociones que asaltan su día a día, habrá situaciones que por ejemplo les causen mucha ansiedad, como es por ejemplo un examen, realidades que van a ser constantes en sus vidas y que deben aprender a gestionar.

9.- FOMENTAR UN DIÁLOGO DEMOCRÁTICO.

A medida que los niños se van haciendo mayores van a aparecer más demandas por su parte, de ahí que desde bien pequeños les hayamos enseñado la importancia de pactar, de dialogar, de acordar de modo democrático. La familia es un ejemplo de la sociedad y es el mejor campo de aprendizaje.

10.- APERTURA A LA EXPRESIÓN DE EMOCIONES.

Es esencial que podamos facilitar a nuestros hijos la confianza apropiada para que pongan en voz alta aquello que les preocupa, que les hace infelices y también felices. El hogar y la escuela van a ser esos primeros escenarios donde se va a desarrollar su vida, si les ofrecemos comodidad para que se puedan expresarse y comunicar, también lo harán a medida que crezcan y en el resto de contextos.

El saber comunicarse y el reconocer emociones propias y ajenas, son sin duda imprescindibles para que vayan madurando poco a poco y alcancen una solvencia adecuada para integrarse en la sociedad y ser felices en ella. Nosotros podemos darles esa oportunidad…

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10 TÉCNICAS PARA FOMENTAR EL AUTOCONTROL EN LOS NIÑOS

Algunas cosas que los padres podemos hacer para prevenir los estallidos emocionales de nuestros pequeños son: escucharlos atentamente y mostrar interés por lo que nos cuentan, validar sus emociones, hablar sobre los sentimientos, anticiparles lo que va a suceder, darles opciones limitadas, usar la distracción y el sentido del humor, hacer preguntas en lugar de ordenar, ayudarlos a encontrar soluciones o alternativas, decirles a menudo cuánto los queremos y qué tan importantes son para nosotros.

1) Rueda de opciones para el control de la ira: Se trata de una técnica de Disciplina Positiva que consiste en crear junto al niño una rueda con opciones de cosas que él puede hacer para calmarse cuando se siente enojado frustrado. Esta rueda en forma de pastel, se dibuja sobre una cartulina y en lo que sería cada “rebanada” o “porción” se dibuja o pega una imagen de las opciones que el niño haya mencionado, por ejemplo: tomarme unos minutos a solas, expresar con palabras cómo se siente, dibujar, contar hasta diez, saltar, etc. Las opciones deben ser acciones válidas y que respeten la integridad del niño y sus familiares.

2) Tiempo fuera positivo: Esta es otra herramienta de Disciplina Positiva. Consiste en crear un lugar especial dentro de la casa o el aula, al cual el niño/a pueda recurrir para calmarse y volver a su centro (estado emocional equilibrado) cuando se sienta alterado o fuera de control. Este lugar debe ser escogido y decorado en conjunto con el niño/a y debe contener elementos que lo inviten a relajarse y a sentir paz, por ejemplo: libros, música, juguetes, hojas y colores para dibujar, una pizarra, peluches, plastilina, etc.

3) El semáforo: Es una técnica efectiva para autorregular en los niños comportamientos impulsivos, arranques de ira o agresión y consiste en entrenar al pequeño para que cuando sienta que está por caer en estos comportamientos “actúe” como lo hace un semáforo. ROJO para DETENERSE, es decir, quedarse quieto tal cual lo hacen los autos en el tránsito. AMARILLO para PENSAR lo que está sucediendo y detectar posibles SOLUCIONES y VERDE para ACTUAR llevando a la práctica alguna de esas opciones.

4) Tocar agua o arena: Esta herramienta holística, asegura que muchos niños más sensoriales se calman al estar en contacto con elementos de la naturaleza. Si tu hijo/a tiene esta sensibilidad, cada vez que se enoja, puedes ofrecerle una pequeña cubeta con agua para que meta sus manitos y agregarle shampoo (opcional) para que cambie la textura y el aroma, lo cual podría serle más atractivo y relajante. También puedes tener una caja o cubeta con arena para que el niño esté en contacto con ella. A muchos les encanta tocar y jugar con la arena porque los distrae y entretiene. También podrías poner en la caja juguetes de plástico o madera como palitas, rastrillos, cubetas (baldecitos), etc. 

5) Escuchar mantras: Seguro alguna vez has oído la frase “la música calma a las fieras”. Esto hace referencia al poder tranquilizador que la música ejerce sobre la mente de las personas al activar ciertas áreas de nuestro cerebro que nos brindan calma y relax. Si a tu niño le gusta escuchar música o es algo habitual en la casa, cuando se sienta estresado, puedes ponerle un mantra o música relajante, o por qué no, también estimulante (dependiendo de cada niño) para ayudarlo a volver a su centro.

6) Soplar burbujas: Está técnica es para lograr la calma a través del control de la respiración. Consiste en imaginar que se hacen burbujas, para lo cual es necesario controlar la respiración soplando suavemente para que las burbujas se formen. El adulto puede acompañar al niño respirando calmadamente con él para demostrarle cómo se hace. Otra variante o forma, es soplar burbujas en un vaso con agua con la ayuda de un popote o sorbito. Si gustas, puedes agregar colorante natural para teñir el agua de colores y hacer esta técnica más atractiva para tu hijo/a.

7) Meditación del globo: Aquí enseñas al niño a sentir su abdomen como un gran globo que se infla y desinfla al respirar. En cada inhalación su pancita se inflará y en cada exhalación se desinflará. Esta consciencia corporal aunada a la respiración le proporcionará calma mental.

8) Ofrecer un abrazo y contención: El amor y el contacto afectuoso producen oxitocina, una hormona que regula las emociones estresantes y proporciona bienestar. Es lindo recibir abrazos y cariño, sobre todo de quienes queremos. Sin embargo, a muchos niños y personas les cuesta poder recibirlos en el momento justo cuando están enojados, es normal. Así que para aplicar esta técnica de forma respetuosa y que realmente funcione, sugiero preguntar antes al niño si un abrazo le ayudaría a calmarse o si prefiere usar otra herramienta.

9) Fabricar una bolita antiestrés: Esta técnica tan conocida en el mundo adulto, perfectamente la podemos poner en práctica con los niños y más si los ayudamos a construir sus propias “pelotillas antiestrés”. Es muy sencillo y divertido. Solo tienes que conseguir un globo grueso (o tratar de meter uno dentro de otro) y rellenarlo con alpiste o arroz. Toma en cuenta que el tamaño de la pelotita debe ser el adecuado para que quepa en la palma de la mano de tu hijo/a.

10) Tú: la herramienta más eficaz para modelar el autocontrol en tus hijos: Más allá de cualquier técnica que pongamos en práctica con nuestros pequeños para ayudarlos a calmarse, la forma más efectiva y eficiente de lograrlo es a través del propio ejercicio y autocontrol emocional. Las personas en nuestro cerebro tenemos un mecanismo de imitación para el aprendizaje conocido como “neuronas espejo”. Estas neuronas tienen la función de imitar el comportamiento de las personas que están a nuestro alrededor con la finalidad de aprender de ese entorno. De esta manera, si tú eres un ejemplo de conducta, si ante el estrés tú como padre y persona eres capaz de no perder el control y lograr hacer algo efectivo para calmarte, ten por seguro que estarás dando a tu peque el mensaje más poderoso y le estarás obsequiando una habilidad para la vida.

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5 CLAVES PARA CRIAR HIJOS QUE SEAN BUENAS PERSONAS

Un estudio realizado en el marco de proyecto Making Caring Common (“Hacer de la solidaridad algo común”), una iniciativa de la Escuela de Educación de Harvard, reveló que la mayoría de los jóvenes, sin distinción de raza, cultura o sector socioeconómico, considera que son mucho más importantes los aspectos del éxito personal –los logros académicos o la felicidad individual– que el interés por los demás.

  EN LA ESCALA DE VALORES, “SER JUSTO” O “AMABLE” SE CONSIDERA MUCHO MENOS IMPORTANTE QUE OTROS COMO “TRABAJAR DURO”

Esto, aseguran los psicólogos y pedagogos responsables de la iniciativa, es la muestra de un claro fracaso educativo: Los valores de nuestra juventud se han torcido, y los mensajes que los padres están transmitiendo quizás sean la clave del problema”.

Es hora de cambiar la forma en que educamos a nuestros hijos, y estas cinco “reglas” son decisivas para lograrlo.

1.- Hacer del cuidado de los otros una prioridad.

¿Por qué? Los padres tienden a dar prioridad a los logros y felicidad de sus hijos por sobre la preocupación que sus hijas puedan tener respecto a los demás. Pero los chicos necesitan aprender a equilibrar sus necesidades con las de los otros, desarrollando la empatía y la solidaridad como valores fundamentales de una comunidad.

LOS NIÑOS NECESITAN SABER QUE PARA SUS PADRES EL CUIDADO DE LOS DEMÁS ES UNA PRIORIDAD

¿Cómo? Los niños necesitan saber que para sus padres el cuidado de los demás es una prioridad. Una gran parte de esto se consigue generando en los chicos expectativas éticas por parte de los padres y de la comunidad, tales como cumplir sus compromisos, incluso si se hace los hace infelices por un rato.

Por ejemplo, antes de que nuestros hijos dejen a un equipo deportivo, banda, o se alejen de un amigo, debemos pedirles que consideren sus obligaciones con el grupo o el amigo y animarles a resolver los problemas antes de alejarse.

2.- Proporcionar oportunidades para que los niños practiquen la amabilidad.

¿Por qué? Nunca es demasiado tarde para ser una buena persona, pero no va a suceder por sí solo. Los niños necesitan practicar el cuidado de los demás y expresar gratitud por aquellos que se preocupan por ellos y contribuir a la vida de otros. Los estudios demuestran que las personas que tienen el hábito de expresar la gratitud son más propensos a ser útiles, generoso, compasivo y piadosos, y también son más propensos a ser felices y saludables.

¿Cómo? Aprender a ser amable es como aprender a tocar un deporte o un instrumento. La repetición diaria, como ayudar a un amigo con la tarea por ejemplo,  hacen que ser solidarios sea parte de su naturaleza y desarrolla y perfecciona en los jóvenes  las capacidad para ser amables.

3.- Ampliar el círculo de preocupación de los hijos.

¿Por qué? Casi todos los niños se preocupan por el pequeño círculo que forman sus familias y amigos. Nuestro reto es ayudar a nuestros hijos a aprender a preocuparse por alguien fuera de ese círculo, como el nuevo de la clase, alguien que no habla su idioma o alguien que vive en un país lejano.

Sólo a través de este esfuerzo, los niños serán capaces de darse cuenta de la existencia de personas que normalmente pasan desapercibidas, que son precisamente las que necesitan más ayuda.

¿Cómo? Los niños necesitan aprender a acercarse teniendo en cuenta los muchos puntos de vista de las personas con las que interactúan diariamente, incluidos aquellos que son vulnerables. También tienen que considerar cómo sus decisiones, como dejar un equipo deportivo o una banda, pueden dañar a varios miembros de sus comunidades. Sobre todo en nuestro mundo más global, los niños necesitan desarrollar preocupación por las personas que viven en muy diferentes culturas y comunidades que las suyas.

De esta forma, los jóvenes ampliarán su “círculo de interés” y será capaces de considerar la justicia en la sociedad en conjunto.

4.- Los adultos deben ser para ellos un claro modelo de conducta moral.

¿Por qué? Los niños aprenden los valores éticos observando las acciones de los adultos que ellos respetan. También aprenden los valores de pensamiento a través de dilemas éticos con los adultos, por ejemplo, “¿Debo invitar a un nuevo vecino a mi fiesta de cumpleaños a pesar de que a mi mejor amigo no le cae simpático?”

LOS NIÑOS APRENDEN LOS VALORES ÉTICOS OBSERVANDO LAS ACCIONES DE LOS ADULTOS QUE ELLOS RESPETAN

¿Cómo? Ser un modelo de conducta moral significa que tenemos que practicar la honestidad y la justicia. Pero no significa ser perfecto todo el tiempo. Para ganarnos el respeto y la confianza de los chicos, necesitamos reconocer nuestros errores y defectos. También tenemos que respetar el pensamiento infantil y escuchar sus puntos de vista, lo que demuestra que queremos involucrar a otros en nuestra óptica.

5.- Guiar a los chicos en el manejo de los sentimientos.

¿Por qué? A menudo, los chicos (y los adultos, obviamente) se sienten abrumados por la ira, la vergüenza, la envidia, u otros sentimientos negativos.

TENEMOS QUE ENSEÑAR A LOS NIÑOS QUE TODOS LOS SENTIMIENTOS ESTÁN BIEN, PERO QUE ALGUNAS FORMAS DE TRATAR CON ELLOS NO SON ÚTILES

¿Cómo? Tenemos que enseñar a los niños que todos los sentimientos están bien, pero que algunas formas de tratar con ellos no son útiles. Los niños necesitan nuestra ayuda para aprender a hacer frente a estos sentimientos de manera productiva. Los menores son también, desde muy pequeños, filósofos morales, y se plantean constantemente cuestiones éticas. Cuando los adultos fomentan este tipo de digresiones, colocan la injusticia en el radar de los niños, algo que les ayuda a saber cuáles son sus responsabilidades respecto a los demás y ellos mismos.

Autor: Federico Argento.

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