CUENTO LA CARTA DE AMOR

El suave aroma de vainilla y canela con la mezcla de café inundaba todos los rincones de aquel bello y discreto lugar, haciendo las delicias de los escasos clientes del Restaurante “Los sabores de Sinaloa”, entre los que se encontraba Pedro; un viejecito de ochenta años de edad que gozaba de la estimación de los lugareños y que por cosas del destino había perdido a su familia, quedando en la soledad y teniendo como único apoyo su perro “Toby”, quien en esos momentos le hacía compañía.

El restaurante construido desde la fundación del pueblo “Las Amapas” en la zona serrana de Cosalá, en el Estado de Sinaloa, era un espacio no muy amplio, pero acogedor, con un estilo campirano en donde destacaba el piso de madera traída desde Yucatán, las blancas paredes adornadas con fotografías de actores y actrices del cine clásico mexicano; y, sobre todo, la amabilidad y diligencia en el servicio del viejo Luis, dueño del lugar.

Pedro, era una persona jubilada muchos años atrás, después de cumplir cuarenta y cinco años de duro trabajo en la Mina “El Gambusino” situada en lo alto de la sierra de Cosalá. Allí conoció a Matilda, una bella joven de tez morena, originaria del lugar, que lo había cautivado de joven, cuando la vio por vez primera en la oficina donde cumplía las funciones de secretaria.

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POEMA LOS ROSTROS OCULTOS DEL AMOR

Quiero hablar de amor, pero no de ese

que encuentra en el 14 de febrero, su máxima

expresión de falsedad y trata de cubrir los vacíos

en las soledades abrumadoras de una pareja.

 

No de ese amor vanidoso que se manifiesta

a través del lujo, dinero y derroche, con los bellos

y costosos ramos de flores, al igual que los

enormes peluches y las cenas con vino tinto.

 

No del amor pecado que se da entre bambalinas

y lejos de las mordaces críticas de la sociedad.

De ese amor prohibido que guarda entre sábanas,

el engaño, el dolor, la moral y el remordimiento.

 

No de ese cariño verdadero entre la familia,

hacia los cónyuges, los hijos, nietos y hermanos,

ni el que le profesamos a los verdaderos amigos,

y personas que complementan el amor necesario.

 

Quiero hablar…

de los rostros ocultos y olvidados del amor.

Del amor verdadero hacia los niños de las calles,

víctimas de las drogas, explotación y delincuencia.

 

Quiero hablar…

del amor solidario a las personas que día a día,

dibujan en su cuerpo a sangre y lágrimas, el dolor,

temor y sufrimiento de una enfermedad terminal.

 

De aquellos seres que después de tantos años

de amor sin condición hacia sus hijos y nietos,

esperan resignados los últimos días de su existencia

en el oscuro y frío rincón de la indiferencia familiar.

 

De las mujeres sin destino, oprimidas, agredidas,

 Marginadas, sin esperanza en la familia y la sociedad.

Mujeres que sepultan con rabia, su fe y dignidad,

bajo la loza de sus íntimo temores y desesperanzas.

 

De esto quiero hablar en este 14 de febrero.

Qué este día especial del “Amor y la Amistad,

sea un gran día de fiesta universal y que brindemos

también, por estos rostros ocultos y olvidados del amor.

¡¡¡FELICIDADES!!!

 

Autor: Mtro. Roberto Palomares González.

POEMA REMEMBRANZAS

Cuando me vi en el reflejo de

 tus ojos, me sentí atrapado sin

remedio, como la luz atrae

sin misericordia a las polillas.

 

Juntos tuvimos una vida plena.

Éramos el complemento perfecto:

mar y arena, calor y fuego;

frío y nieve, luz y sol.

 

Unidad era la perfecta palabra

para definir nuestra bella relación.

Almas en comunión, universo

de ternura, alegría y amor.

 

El tiempo fue minando la fuente

de agua del placer y la felicidad.

Cielos negros y nubes grises

empañaron el nítido y bruñido cristal.

 

Cayeron en frágiles pedazos el cariño

y los sentimientos, dando paso a la

discordia y el rencor que tanto daño

 nos hizo, hasta provocar la separación.

 

Hoy mi triste y extensa soledad,

se encuentra permanentemente

acompañada, de la angustia y el dolor

intenso, que provocó tu inevitable partida.

 

Los fantasmas pasajeros del ayer,

acuden como nostálgicos recuerdos

que lastiman y castigan; que se clavan

como dardos punzantes en mi conciencia.

 

No deseo perderme en los sinuosos

y tormentosos laberintos de la búsqueda

del culpable de nuestra separación.

Lo que duele es la realidad de tu partida.

 

Hoy, en este “Día del Amor y la Amistad”

me traen remembranza de nuestra relación

y me hacen vivir el amargo – dulce sabor de

la alegría y la tristeza, al acordarme de ti.

Autor: Mtro. Roberto Palomares González.

POEMA UN SENTIDO ADIÓS

Te vi partir…

Con el amargo sabor de tu adiós en mis labios.

Sintiendo en mi alma el frío dolor de tu despedida.

Embriagado todavía por las noches de pasión y

confundido por la repentina y drástica separación.

 

Te vi partir…

Y la eterna compañía de la soledad fue siendo mía.

Los recuerdos de los gratos momentos

se quedaron como perennes y mudos testigos

del amor que nos dijimos tener.

 

Te vi partir…

Y el Universo en su grandeza dejó de existir; y

la extensa magnitud de la nada se convirtió en mi todo.

Las sombras de la desesperanza, invadieron como

 etéreos fantasmas del ayer, mis sueños.

 

Te vi partir…

Con el dolor de las finas agujas de tu indiferencia

clavadas en lo más profundo de mis sentimientos.

Con la incertidumbre de no saber con certeza,

La razón de tu amarga despedida.

 

Te vi partir…

Y sentí en mi piel los aires de tu ansiada libertad,

de la búsqueda de nuevos y prometedores horizontes.

De escaparte de ese amor que, al ser tan intenso,

oprime, reprime y se vuelve cegador.

 

Te vi partir…

Y tu ausencia cubrió el vacío total de mi existencia,

como las nubes cubren al sol en las tardes de verano.

Y tu partida dejó en mí, tristeza y melancolía, como

en un enamorado lejos de su amada en noche lluviosa.

 

Te vi partir…

Con tu imagen difuminándose en el infinito, reprimiendo

las ansias y ocultando el ardiente deseo de ir tras de ti.

Con las lágrimas en mis mejillas y el orgullo como celoso

guardián de la palabra mágica que no brotó de mis labios:

… Te Amo.

Autor: Mtro. Roberto Palomares González.