EL DESEO DE SER MADRE

Mujer tierna y sensible, estrella infinita del universo,
Imagen etérea y a la vez tangible creada por Dios;
que la naturaleza en su estructura compleja,
la oportunidad de ser Madre te negó.

Sigue el camino de frente, pisando fuerte y con firmeza,
prodigando con intensidad a quienes te rodean,
el cariño, la ternura, el afecto y el amor;
que en ellos cobra vida, tu aspiración.

Los ángeles del cielo te visitan y te dan su comunión,
los infantes más cercanos, los parientes y los sobrinos,
se constituyen en importante fuente de adoración;
no te limites y ámalos, que son siempre, una bendición.

Mujer, que, por azares del destino, el ser madre se negó,
que este 10 de Mayo, vibres el sentimiento de esta tradición,
con madre, sobrinos, hermanos y familiares queridos,
el símbolo de ser madre, cuyo significado es el “Amor”.

Autor:  Mtro. Roberto Palomares González.

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AMOR DE MADRE

Dulce, cómo el néctar de las flores,
como la mirada cariñosa y tierna que brindas
al fruto de la unión y el amor de dos seres.
Así es el amor de Madre.

Fuerte, como el acantilado a la orilla del mar
que resiste impasible el embate de las olas
y el aire arremolinado de la tempestad.
Así es el amor de Madre.

Cálido, como el útero que alberga en su seno,
como nido de ternura durante nueve meses,
el capullo de ilusiones convertido en bebé.
Así es el amor de Madre.

Perenne, como el universo pleno y majestuoso,
como el padre tiempo continuo e incesante,
como la hermosura diáfana de la vida misma.
Así es el amor de Madre.

Por eso, este 10 de Mayo y siempre,
te brindo a través de estas palabras,
un reconocimiento pleno de orgullo y amor,
A ti Madre, que eres “Fuente Vida y Luz”.

Autor:  Mtro. Roberto Palomares González.

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Tipos de Centros Educativos Según Gestión de las TIC

Primer día de curso (que no de clase). Realidades diferentes, situaciones diversas, expectativas cubiertas, sensaciones agradables, explosión de incapacidad, ganas de trabajo, ilusión contrastada, etc. Cualquiera de los estados de ánimo (sensaciones personales) y muchos más que podrían haber seguido esa retahila hasta el infinito han sido factibles después de aterrizar en nuestro nuevo/viejo centro.

Pero, una realidad objetiva, palpable, contrastable, medible, visualizable es el estado de las TIC en nuestro centro educativo. Pizarras digitales, negras o verdes con tizas disponibles en conserjería, proyectores, ordenadores (montados, desmontados, con Windows, con Linux… ya no hablamos de Mac ;)), conexiones decentes o indecentes, wifi, aula o aulas de informática, aulas multimedia, cassetes, videos VHS, DVDs, pantallas planas, televisiones de tubo, etc. Por tanto, esa realidad nos marcará nuestros proyectos educativos, ya que, no es lo mismo tener disponibilidad (por motivos económicos, proyectos de impulsión de las TIC desde el propio centro, inaniciones y mantenimiento del statu quo de la infraestructura, etc.) de esas tecnologías o no.

Así, a voz de pronto, se me ocurre una clasificación de esos centros en los que estaremos a lo largo del próximo curso escolar (empezado para los docentes y próximo para nuestros alumnos) en base a la gestión/disponibilidad de las TIC…

El centro superTIC, con infinitos proyectores y equipos informáticos, ordenadores personales para los alumnos, pizarras digitales a tutiplén y, curiosamente, la mayoría, con esas conexiones antediluvianas (que en cuanto se conectan dos ordenadores a internet añoramos esos maravillosos módems previos a la difusión del ADSL). Un centro ideal para montar proyectos offline y para tener almacenada esa maravillosa dotación informática (que ha llegado en infinitas cajas procedentes de El Corte Inglés o cualquier otra compañía que gestiona la Educación de este país) en sus cajas de origen y, con suerte, en algún almacén de acceso más o menos fácil. Eso sí, ese maravilloso centro lo va a vender la Consejería de turno como la excelencia educativa y de innovación (fotografías, memorándums periodísticos y demás). Un centro ideal, muy bonito y, que si las conexiones mejoraran y los docentes del mismo se implicaran (a lo cual ayudaría mucho una correcta formación de su profesorado), quizás sí que conseguiría ese objetivo de excelencia (aunque curiosamente, y lamentablemente por la cantidad de recursos despilfarrados, no acostumbra a ser así).

El centro TIC, con las necesidades cubiertas para realizar actividades online; quizás no tan bien dotado como el anterior, pero con una cantidad de recursos y proyectos de centro que hacen que los recursos se usen y se imprima una buena dinámica de centro en relación al uso de las nuevas tecnologías. Se trata de un centro con un Claustro que apuesta por las nuevas tecnologías y, lo que les falta por suministrar por parte de la Administración, lo suplen con ingenio e imaginación.

El centro casiTIC, con sus aulas de informática, algunos proyectores y con proyectos de uso de esas nuevas tecnologías en proyectos más o menos individuales. Poca necesidad de uso de esas nuevas tecnologías, pero suficientes dentro de esa mínima existencia para adecuarse a los exiguos proyectos del propio centro.

El centro antiTIC, donde no ha llegado la cacharrería institucional ni se han preocupado de gestionar los recursos propios del centro para suplir ese contratiempo. Todo lo que huela a tecnología se veta por imperativo legal, aceptando por el sometimiento a la exigencia de la Administración para que como mínimo tengan algún aula de informática con algún equipo en ella. Aulas de informática usadas fundamentalmente para distraer a los alumnos (¿les ponemos juegos para que no molesten en las horas de guardia?) y wifi inexistente (no sea que a los alumnos se les ocurra sacar su móvil y conectarse a la red del centro). Ni proyecto TIC ni ganas. Las pizarras verdes o negras y esas maravillosas tizas cuadradas… aunque se acepte ese maravilloso adaptador de tizas redondas para aquellos alérgicos a la tiza (y, como no, a las nuevas tecnologías).

Autor: Jordi  Martí.

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Niños que Leen, Mentes Brillantes

Cómo ayudar a sus hijos a sobresalir en la escuela.

“A partir del tercer grado escolar, los niños necesitan aprender unas 3000 palabras nuevas al año”.

Una de las cosas que más le gustan de la escuela a Victoria Lin es ir a la biblioteca. Apenas se encuentra allí, esta pequeña de cinco años y medio, de Montclair, Nueva Jersey, corre a buscar los libros de Theodor Seuss Geisel, “el Doctor Seuss”, su escritor favorito. Su mamá le ha leído tantas veces uno de ellos, El gato del sombrero, que se sabe de memoria algunos pasajes y ya puede leerlos sola.

También elige libros que le agrada leer y comentar con su papá, como los que cuentan historias reales sobre bomberos y los de animales marinos. Como la familia Lin tiene planes de visitar próximamente un acuario, la bibliotecaria le sugiere a Victoria que se lleve a casa un libro sobre delfines. La niña lo agrega al rimero, junto con otro que trata sobre los manatíes, los cuales le encantan.

Victoria avanza con paso firme por el camino que la llevará a convertirse en una buena lectora, habilidad que le abrirá un sinfín de posibilidades y que podría ser determinante para su futuro. Numerosas investigaciones rea­lizadas durante décadas demuestran que saber leer bien y disfrutar la lec­tura son los principales factores en el éxito escolar de un niño.

Los chicos que son buenos lecto­res también son buenos estudiantes; sacan mejores calificaciones en prue­bas de aprovechamiento en todos los grados y en todas las materias, incluso en matemáticas y ciencias. A conti­nuación le presentamos algunas estrategias que le permitirán ofrecer a sus hijos una ventaja en la escuela y un placer para toda la vida.

1.- Los buenos lectores comienzan a temprana edadLas calificaciones en lectura que un niño obtiene durante el primer grado escolar son un indi­cador confiable del éxito académico que tendrá cuando curse el bachille­rato. Esto significa que lo que ocurre en los primeros años tiene un efecto perdurable en el aprendizaje. Con ni­ños pequeños, ponga en práctica los consejos siguientes:

  • Cuanto más se le hable, se le lea y se le cante a un bebé, más amplio será su vocabulario y mayor su comprensión. Los niños pequeños son suma­mente receptivos al lenguaje.
  • Cuando los niños empiezan a an­dar son muy inquietos. Para hacer que se sienten un rato y se interesen en los libros, hay que picarles la curio­sidad. Muéstrele las ilustraciones a su hijo y hágale preguntas; por ejemplo, “¿Qué es esto?” “¿Quién es?” o “¿Qué otras cosas hay aquí?”.
  • El periodo preescolar es la etapa en que los niños comienzan a apren­der el alfabeto y a tomar conciencia de los sonidos que forman las pala­bras: una habilidad esencial para la lectura que los expertos denominan “conciencia fonémica”. Aunque Vic­toria y su mamá no la llaman así, la practican cuando se ponen a leer sus libros de rimas preferidos. Dan una palmada al pronunciar cada sílaba de una palabra (“pe-lo-ta”), o juegan a las adivinanzas diciéndose por tur­nos: “Estoy pensando en una palabra que empieza con la letra E”.
  • Los niños en edad escolar nece­sitan practicar mucho la lectura en voz alta delante de sus padres, y oír­los a ellos leer también. Para ayudar a su hijo a leer con fluidez, léale un párrafo y luego pídale que lea el si­guiente. Cuando le lea al niño, haga énfasis en la puntuación y explíquele el significado de las palabras.

2.- Los buenos lectores poseen un vo­cabulario amplio. Piense en los inter­cambios verbales que haya tenido con su hijo a lo largo del día. Si su jornada fue muy ajetreada —lo cual es común en el caso de los padres que salen a trabajar y llegan tarde a casa—, lo más probable es que se haya limitado a darle órdenes al niño con palabras simples y repetitivas. Por ejemplo: “¡Ya es hora de irnos!” o “Limpia tu cuarto”. Tan atareados estamos casi todos los días, que nos olvidamos de que los niños esperan de nosotros conversaciones sobre temas más va­riados y enriquecedores.

  • Cierto estudio mostró que cuando los maestros utilizaban un lenguaje más complejo en el salón de clase, los niños pequeños aprendían a generar ellos solos oraciones más complica­das. A partir del tercer grado escolar, los niños necesitan aprender unas 3000 palabras nuevas al año; o sea, ocho al día. Y tienen que leer o escu­char al menos cuatro veces cada pa­labra para integrarla a su léxico. Para enriquecer el vocabulario de su hijo, pruebe estas técnicas:
  • Cuéntele al niño historias sobre el pasado, el presente y el futuro. A la hora de la cena, relate anécdotas sobre su infancia o hágale preguntas a su hijo sobre alguna actividad o fes­tejo escolar que se avecine.
  • Fomente los juegos. De acuerdo con Sue Bredekamp, experta en de­sarrollo infantil, el juego es esencial para que los niños perfeccionen sus habilidades lingüísticas y expresen verbalmente sus ideas.
  • Lea con el niño libros de diver­sos temas, que ofrezcan información amena y novedosa para él: cuentos ilustrados y libros de rimas, de cien­cias y de historia. Luego conversen un largo rato sobre las lecturas.

3.- Los buenos lectores analizan, de­ducen y sintetizan. Antes de darle un libro nuevo a su hijo, siéntese con él a revisar la cubierta, recomienda la pedagoga Francie Alexander. Lean el título, examinen la ilustración y luego pregúntele al niño de qué cree que trata el libro. Los estudios indican que predecir pone en actividad un pensa­miento más profundo que mejora la comprensión. Cada seis o siete pági­nas, pida a su hijo que recuente lo que ha leído y al final pregúntele qué su­pone que ocurrirá después.

4.- Los buenos lectores visualizan las historias. Los niños que se forman imágenes mentales son más hábiles para recordar detalles y se muestran mucho más interesados en leer por placer. Anime a su hijo a fijarse, por ejemplo, en los rasgos o en el atuendo de los personajes.

5.- Los buenos lectores se identifican con lo que leen. Los comentarios que usted le haga al niño lo ayudarán a vincularse con el relato: “Esta histo­ria me recuerda la vez en que…” o “Es­te personaje se parece a…”. Su hijo no tardará en establecer asociaciones con sus propias experiencias.

Preparar a sus hijos para que se vuelvan buenos lectores es uno de los regalos más valio­sos que puede darles. Los niños que batallan con las palabras y que tienen dificultades para entender los textos disfrutan muy poco los li­bros, así que evitan leer. En un estudio realizado en Estados Unidos con niños de clase media que cursaban el quinto grado, los lectores más ávidos pasa­ron al menos 50 veces más minutos al día leyendo por placer que los niños menos hábiles para leer. Al final del año, los primeros habían leído hasta 2 millones de palabras más que los se­gundos, lo que agrandó aún más la brecha entre unos y otros en conoci­mientos y aprovechamiento.

Por supuesto, los logros académi­cos no son la única razón para alentar a los niños a leer. En sí misma, la lec­tura es una inagotable fuente de pla­cer. Como dice la experta Jennie Nash, “en los libros uno puede encontrar compañía, consejo y diversión. Es un deleite pasar horas a solas en una ha­bitación escuchando la dulce música de la palabra escrita”.

No lo dude: la lectura puede brin­dar a sus hijos un sinfín de     momen­tos mágicos, y mucho más.

Autor: Judsen Culbreth.

Resumen: Profr. Pedro Lizárraga Nájera

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El Docente como Investigador

Hoy, más que nunca, las profesionales y los profesionales de la educación juegan un papel clave en la mejora de la calidad de la educación. Los resultados de la investigación han proporcionado una mayor comprensión de las prácticas educativas y de los contextos institucionales; no obstante, vemos la necesidad de que el profesorado asuma el papel de investigador de la educación.

La imagen del profesorado investigador se considera como una herramienta de transformación de las prácticas educativas. La investigación del profesorado debe ser una empresa colaborativa. La comunidad educativa tiene el derecho a implicarse en la búsqueda de una educación de más calidad, y el deber de implicarse en dicha búsqueda.

Los docentes deben investigar su práctica profesional mediante la investigación – acción, teniendo como foco la práctica profesional del profesorado, con la finalidad de mejorar la calidad de la educación y a través de ésta transformar la sociedad.

La investigación debe realizarse en los centros educativos y para los centros educativos, teniendo sentido en el entorno de las situaciones problemáticas de las aulas. De esta forma, la investigación-acción se constituye en una excelente herramienta para mejorar la calidad institucional. Los centros educativos deben institucionalizar la cultura investigadora del profesorado. La investigación se considera una actividad que debe cristalizar en la cultura de las instituciones educativas.

Vivimos en los inicios del tercer milenio, donde los rápidos cambios sociales y tecnológicos exigen la construcción de nuevas imágenes tanto de la educación como del profesorado; imágenes que conceptualizan a este último como investigador y al alumnado como ciudadanos activos, pensantes, creativos, capaces de construir conocimiento.

Las concepciones y reflexiones que se exponen,  son imágenes que configuran el tópico del profesorado como investigador, que desde unas décadas acá se viene denominando con expresiones tales como la investigación del profesor, la investigación en el aula o el profesorado investigador.

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La Educación en Búsqueda de la Felicidad

La educación tiene que quedar libre de la influencia de intereses económicos que la consideren una mercancía y no un derecho, y de intereses políticos que traten de controlarla. Debe buscar el bien común y satisfacer las exigencias sociales y científicas que promueven la construcción de una nación equitativa. Para ser reestructurada, es importante reflexionar primero sobre cuatro temas fundamentales: el concepto de educación, los fines de la educación, lo que se debe enseñar, y el trabajo docente y su efecto en los estudiantes.

En el presente ensayo daré respuesta a cada punto con la intención de clarificar cómo cada uno de ellos debe resultar en la formación de aprendices que puedan reflexionar críticamente, que sean independientes, que disfruten del proceso educativo, que revolucionen el sistema político y social, y que promuevan la paz, la equidad y la felicidad.

Para la comprensión del presente ensayo creo necesario definir felicidad. La felicidad es un efecto de la paz que se consigue en un ambiente sin opulencias ni miseria, en el que podamos desarrollar nuestras capacidades, disfrutar del estudio, la familia, el arte, la cultura, la paz, el tiempo libre, el deporte, y la solidaridad. Incluye también respetar al derecho ajeno, a la naturaleza, a la opinión divergente, y a las diferencias individuales.

Por otra parte, la reflexión crítica es una actividad práctica relacionada a la toma de decisiones. Es un proceso de inferencia que parte de ideas previamente aceptadas, información obtenida por otras personas o por la observación, y llega a conclusiones sobre creencias o acciones (Norris, 1988).

Reflexionar críticamente implica saber cuándo se debe obedecer, discrepar o aceptar (Flores Del Rosario, 1999), siempre pensando en el bien común. El bien común no implica la pérdida de la personalidad, ya que pensar en la sociedad no significa negar al individuo. Se trata de dar mayor importancia a los intereses sociales que a los individuales, al igual que el tronco de un árbol es más importante que cualquiera de sus hojas (Bueno, 1961).

El concepto de educación.

Empezaré a dar respuesta a los temas que componen el presente credo educativo reflexionando sobre el concepto de educación. La educación es un proceso de formación del ser humano a través de influencias externas conscientes o inconscientes y que motivan en él la voluntad de desarrollo autónomo (Nassif, 1991) y la búsqueda de la felicidad.

Aquellas influencias externas que posibilitan la creación de conocimiento están en función de la interacción con el entorno y la ayuda mutua con otros individuos. Para lograr la voluntad de desarrollo autónomo, la educación deberá promover la curiosidad epistémica, la cual impulsa el deseo de nueva información y fomenta la exploración, la experimentación (Berlyne, 1954), y la reflexión crítica para la creación y validación del conocimiento y la subsiguiente aplicación de ese conocimiento para el bien común.

Existen valores que deben estar presentes en todo acto educativo: la solidaridad, el respeto y la humildad. Es necesario que la concepción individualista y materialista de la sociedad de consumo no se extienda a las aulas y que en lugar de fomentar el arribismo y el “sálvese quien pueda” nuestros estudiantes aprendan que la vida se la vive en comunidad con respeto al derecho ajeno.

Por otra parte, la soberbia no permite la aceptación del error como base del aprendizaje, ni la apertura a las ideas de otros y la evolución dialéctica del conocimiento. Para procurar el bien común y la formación de los valores mencionados en este párrafo, la educación debe ser un derecho humano de acceso obligatorio (a nivel primario y secundario) y gratuito, que nos alerte sobre las necesidades sociales a través de la problematización y reflexión crítica de la realidad, y que cree ciudadanos revolucionarios que descubran los problemas que aquejan a la humanidad y que transformen la situación (Freire, 2012) de las presentes y futuras generaciones.

Los fines de la educación.

Si individual y colectivamente queremos que la felicidad sea el propósito de nuestra existencia y debido a que de la educación depende casi toda actividad humana ya que esta dota a nuestra especie de todas las herramientas que necesita para su subsistencia y posterior desarrollo autónomo (Nassif, 1991, p. 13), la felicidad debe ser el fin único de la educación. La solidaridad, el respeto y la humildad serán siempre su objetivo. Debemos rechazar entonces, el hecho de que la educación actual sea tremendamente individualista.

Lo digo porque se fomenta la competencia de varias formas, ya sea premiando al que corre más, al que resuelve más ejercicios de matemática en menor tiempo, al que saca 10, al que habla más, al que habla menos, al que viste mejor el uniforme, etc. Adicionalmente, la educación tiene que romper la idea errónea de que alguien tiene que competir con los demás para ser exitoso en la vida, el cual es un pensamiento aceptado en la sociedad capitalista, adoradora del dinero en la que estamos.

Debido a que este tipo de competencia genera conflictos, la educación debe enseñar a los estudiantes la diversidad humana y la posibilidad de que en esa diversidad se encuentren intereses comunes por los cuales luchar cooperativamente. Esto ayudaría a reducir los prejuicios, la hostilidad y fomentaría la solidaridad y la cooperación mutua, serena, amigable, pacífica y feliz (Delors, 1996). No podemos olvidar que la educación ha estado siempre al servicio de las clases dominantes (Ponce, 1975).

Lamentablemente, aun vivimos en un mundo en donde los docentes y las escuelas forman personas que calcen en este sistema injusto que destruye las iniciativas y en donde los sueños de los jóvenes no son parte ni del presente ni del futuro. Por lo tanto, la educación tendrá como objetivo considerar la voz y las diferencias de los estudiantes y crear espacios donde puedan descubrir y desarrollar sus habilidades, disfrutar lo que hacen, y no estar limitados ni forzados a hacer algo que no desean por el hecho de subsistir. Personalmente, dudo que se encuentre la felicidad en ello.

Lo que se debe enseñar.

Los contenidos deben reflejar la realidad en la que el estudiante vive y deben estar enfocados en la identificación de problemas y presentación de varias alternativas de solución (Campanario, 2000; Ley, 2014). Todo lo que se enseña debe tener un uso práctico inmediato o al menos estar conectado con las necesidades, deseos, expectativas y conocimientos previos del estudiante (Herrera & Murry, 2011). El convertir a la educación en una herramienta para perpetuar la dominación y el sometimiento, o desarrollar una sociedad de pleno ejercicio de la solidaridad, el respeto y la humildad depende en gran medida de los contenidos.

Para hacer de ella una herramienta de dominación, los contenidos serán seleccionados por las empresas o entidades públicas que controlen la educación y tendrán el objetivo de formar a los estudiantes de acuerdo a sus intereses, clasistas, políticos, o económicos. Se aplica entonces una pedagogía engañosa con el propósito de que los estudiantes y futuros ciudadanos sean obedientes ciegos de lo que se les dice y de las reglas impuestas por el sistema y las clases sociales dominantes (Macedo, 1994).

Por otra parte, si queremos hacer que la educación sea liberadora, los maestros y alumnos deben fomentar la curiosidad epistémica y considerar que el conocimiento no es estático ni inmutable, por lo que debe cuestionarse todo lo que se enseña ya que la escuela no debe ser un espacio para reforzar ideas sino para analizarlas, cuestionarlas y reinventarlas (Freire, 2012).

Autor: David Villagómez Pacheco.

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Televisión ¿Sí o No?

Como todo, la televisión puede acarrear tanto beneficios como problemas según el uso que le demos en el hogar. Vale la pena, entonces para tomar una mejor decisión sobre la televisión, tener en cuenta algunas consideraciones importantes:

Los niños y las niñas de edad preescolar no necesitan ver televisión. Ver televisión no es una necesidad sino una forma de entretención que, si bien puede interesar al niño o la niña y ayudarle a incrementar su vocabulario en preparación para la lectura y la escritura, también limita su oportunidad de entregarse a experiencias mucho más vivenciales y, por lo tanto, mucho más significativas y de mayor valor para el aprendizaje.

Los niños y las niñas de edad preescolar organizan su esquema de valores según el ejemplo que reciben de sus padres. La valoración que dan los padres y las madres a la televisión será la misma de sus hijos e hijas. Si ver televisión es una actividad importante para los progenitores, los niños y las niñas crecen con esa idea y la adoptan como un estilo de vida en el que se le confiere un alto valor a ver la televisión.

Cuando una actividad se repite todos los días, llega un momento en que el cerebro la incorpora en su esquema de vida y la convierte en hábito. La formación de hábitos saludables es uno de los objetivos más importantes que tienen los padres y las madres en los primeros años de vida de los niños.

En esta época, debe hacerse especial énfasis en las rutinas cotidianas de dormir, asearse, recoger sus juguetes y comer.  Si entre la rutina diaria se incluye el ver televisión a una hora determinada, es fácil que se convierta en un hábito.  Por ello, padres y madres necesitamos reflexionar sobre los hábitos que deseamos cultivar en nuestros hijos para decidir qué actividades motivaremos que realicen todos los días para que las adopten como parte de su vida.

Los niños y las niñas de edad preescolar necesitan ejercitarse; por ello, poseen una gran cantidad de energía que liberan poco a poco a través del juego activo.  Ver televisión es una actividad totalmente pasiva.

Al estar sentados frente a un televisor, los niños y las niñas no tienen oportunidad de estirar sus músculos, ni de ejercitarse para adquirir un mejor control de sus miembros. La época de la primera infancia es un período muy activo para los niños y las niñas como para desperdiciarla frente al televisor.

Los aprendizajes duraderos se logran a través de la interacción de los niños con otros niños y con sus progenitores.  La mera recepción pasiva de los estímulos visuales y sonoros como los producidos por la televisión no desarrollan aprendizajes valiosos, como tampoco contribuyen a desarrollar destrezas de lenguaje.

Para los niños es mucho más significativo aprender colores o interiorizar valores en contacto directo con ellos a través de juegos con otros niños y con papá y mamá. Por otra parte, por su limitada capacidad para distinguir la realidad de la fantasía los programas de televisión deben elegirse con cuidado.

Estudios han demostrado los efectos negativos en los niños cuando han visto televisión antes de los tres años y cuando dedican más de una hora diaria a esta actividad.

Aunque hace falta hacer estudios más amplios al respecto, los resultados obtenidos han dado la señal de alerta sobre la posibilidad de que los niños y las niñas que pasan mucho tiempo viendo televisión tienen un menor rendimiento escolar, y que los niños que vieron televisión antes de los tres años tienen más posibilidades de desarrollar hiperactividad o el síndrome de déficit de atención en la edad escolar.

La televisión no debe utilizarse como una niñera para los hijos. Lo recomendable es que cuando los niños estén viendo televisión, los acompañe su madre o su padre para que motive cierta interacción con la información que presentan los programas. Esto pueden lograrlo haciendo preguntas a su hijo o a su hija sobre lo que están viendo y tratando de hacer conexiones de los aprendizajes nuevos con lo que la niña o el niño ya sabe.

La televisión puede ofrecer valiosa información, pero entre las niñas y los niños pequeños, mientras menos, mejor.

Autor: Mónica Sulecio de Álvarez

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10 Prácticos Recursos Para Fomentar la Creatividad de Tus Alumnos

¿Por qué la escuela mata la creatividad de tus alumnos? ¿Qué responsabilidad tienes como docente en el proceso creativo de tus alumnos?  ¿Fomentas la creatividad cuando enseñas? No es este el primer artículo en el que me refiero a la importancia de la creatividad en las aulas. Una creatividad de la que tú como docente formas una parte esencial. Pero, ¿qué se entiende por creatividad?

¿Qué se entiende por creatividad? ¿Cuál es tu responsabilidad como docente?

La Real Academia de la Lengua define el término creatividad como la ‘facultad de crear‘. Y, ¿qué es crear? Pues para la RAE crear significa ‘producir algo de la nada‘. Si te fijas bien en la definición, te darás cuenta de que la creatividad empieza y acaba en el propio alumno. Es el alumno en que se encarga de crear, precisamente, desde la nada. Entonces, ¿qué papel tienes tú como docente en el proceso de creatividad de tus alumnos? Pues mucho. Déjame que te lo explique.

Como docente tienes la enorme responsabilidad de propiciar la creatividad de tus alumnos. Y la creatividad no se fomenta explicando y enseñando. La creatividad se fomenta:

  • Realizando las preguntas que propicien las mejores respuestas.
  • Planteando problemas cuya solución pueda ser resuelta por tus alumnos.
  • Mostrando las herramientas que propiciarán la creación de algo desde la nada.
  • Potenciando el talento individual de cada alumno de tu grupo.
  • Preocupándote por los intereses de tus estudiantes.
  • Estimulando la curiosidad.
  • Haciendo funcional, útil y real todos y cada uno de los procesos de enseñanza-aprendizaje.

recusros para creatividad

¿Qué puedes hacer como docente para aumentar la creatividad de tus alumnos?

1.- Cambia el rol del alumno por el de profesor. Haz que tus alumnos creen un vídeo de menos de tres minutos en el que expliquen con sus palabras el contenido que les estás enseñando y súbelo a una plataforma para que la puedan consultar como, por ejemplo, Moodle.

2.- Fabrica un objeto al que el alumno pueda darle una utilidad. A su vez, haz que se inventen un manual de instrucciones.

3.- Inventa palabras y dótalas de un significado. Usadlas en vuestras sesiones lectivas. También podéis jugar a deletrearlas. Crea un código que sólo tú y tus alumnos conozcáis. Crea un diccionario.

4.- Crea un juego de mesa con contenidos que hayas trabajado en clase. Por ejemplo, una oca de tiempos verbales.

5.- Fabrica una moneda exclusiva para tu clase. Úsala como gamificación para tus sesiones lectivas.

6.- Crea un animal que no exista de la unión de dos animales que conozcan. Trabaja con este animal aspectos relacionados con el área de ciencias, por ejemplo, o haz que se inventen una leyenda o un cuento.

7.- Cambia el nombre de tus alumnos durante una Unidad Didáctica por los conceptos que aparecen en el tema. Por ejemplo, pueden ser personajes históricos en los que cada alumno o grupo debe buscar información para saber mejor a quién representa.

8.- Haz que tus alumnos traigan un objeto cotidiano de sus casas y a partir de este objeto pídeles que busquen otro objeto que se le parezca. A partir de ahí puedes trabajar aspectos del lenguaje literario como la comparación, la imagen y la metáfora.

9.- Haz que cada alumno te explique qué se le da bien. Explota ese talento de forma individual para que lo demuestre delante de toda la clase. Intenta además que el talento esté relacionado con el contenido de la Unidad didáctica.

10.- Coge un fragmento de una película y haz que se inventen un nuevo diálogo que intente incorporar los contenidos de la Unidad Didáctica que estés impartiendo. Puedes utilizar herramientas para su subtitulado.

A modo de conclusión.

Como docente has pensado que tu trabajo consiste en enseñar de la mejor manera posible. Yo creo que hay que dar un paso más. Hay que enseñar de la mejor manera posible, pero siempre enfocando tus enseñanzas desde la creatividad. Una creatividad que no te han enseñado, una creatividad que se adquiere de la reflexión. Una creatividad que no aparece en los libros de texto, pero que está muy cerca de ti. Es más, está dentro de ti.

Autor: Adriana Pazos Otton.

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10 Trucos Para Enamorar a Tus Alumnos

En la actualidad, hay un término inglés que se ha popularizado enormemente en distintos campos y disciplinas, también en la Educación. Se trata de la palabra engagement. Un término, por otra parte, de no muy fácil definición pero que viene a definir un tipo de relación personal basado en la fidelización, en el compromiso y en la motivación. En mi caso prefiero un término que creo que nos es mucho más cercano a todos. Este término no es otro que enamorar.

¿Qué trucos podemos utilizar para enamorar a nuestros alumnos?

Vaya por delante que la intención de este artículo no es hacer que nuestros alumnos acaben rendidos a nuestros encantos. Nada más lejos de eso. A lo que me refiero con la palabra enamorar, es conseguir conectar con los alumnos, que se alegren de vernos, que esperen con ilusión la clase que les vamos a impartir, que sean capaces de ver en nosotros a un modelo, a alguien cercano. Esto para mí es lo que entiendo por enamorar a los alumnos y estos son algunos de los trucos que creo te pueden funcionar:

Enamorar a tu Alumnos

1.- Entra sonriendo. No digo nada nuevo al afirmar la importancia del lenguaje no verbal a la hora de comunicarse. Personalmente, la entrada en el aula es un momento al que le concedo muchísima importancia, porque en cierta manera puedes adivinar cómo se desarrollará la sesión lectiva. En mi caso siempre intento entrar con una sonrisa. Y entro con una sonrisa porque sé que es contagiosa, porque siempre habrá algún alumno que te devolverá en algún momento esta sonrisa. Con este alumno habrás conseguido conectar muy probablemente hasta el final de la clase. No entiendo el empeño de muchos docentes en entrar con el semblante serio o proyectando cierto enfado. No tengo muy claro que el semblante serio implique mayor control del aula y mayor disciplina. En mi caso, al menos, prefiero enseñar desde la sonrisa. Tiempo habrá si acaso de ponerse serios durante la sesión lectiva.

2.- Cuenta una anécdota. No hay mejor forma de conectar con un alumno que contando una anécdota. Una anécdota que puede ser nuestra o de otra persona. Las anécdotas, como las historias, tienen un enorme poder de seducción para los alumnos. Debemos ser capaces de poder usar estas anécdotas de una forma inteligente, ir dosificándolas a lo largo de una clase. Son una excelente forma de captar la atención, de disminuir conductas disruptivas, de encandilar a tus alumnos. Se puede y se debe enseñar contando historias, contando anécdotas. Y tan importante es contarlas como que nuestros alumnos también puedan hacerlo.

3.- Finaliza la clase con un vídeo. Este truco no falla nunca. Ya me he referido en otros artículos a la importancia de diversificar los distintos materiales de que disponemos. Aquellos que contamos en clases con equipos de audio y pantallas digitales o proyectores, conexión a internet, debemos aprovecharnos al máximo de estos recursos. Poniendo un vídeo al final de la sesión es una excelente forma de decirles a tus alumnos que han hecho un buen trabajo durante la sesión, que estás satisfecho y agradecido por ello, y que quieres recompensar este esfuerzo con un tipo de material que permite la distensión y la relajación. Es un momento para disfrutar con ellos. Yo os recomiendo que sean vídeos que no superen los cinco minutos y que, en la medida de lo posible, guarden relación con el currículo de la Unidad Didáctica que estés impartiendo.

4.- Aprende de tus alumnos. No hay mejor manera de enamorar que hacerles ver a tus alumnos que ese día ellos te han enseñado algo. Se trata de un truco muy sencillo, ya que puedes aprovechar las asignaturas que hayan tenido ese mismo día. La propia pizarra tradicional te dará un montón de pistas. Hazte el curioso, y deja que ellos te enseñen algo que saben, algo que para ellos tiene cierto valor y escúchales con atención, de forma activa, asintiendo con la cabeza. Hazles sentir importantes, hazles sentir que ellos también tienen algo que decirte.

5.- Da o presta algo que sea tuyo. En el maletín de un docente hay algunas cosas que nunca pueden faltar. Los pañuelos de papel son una de esas cosas. A los alumnos les encanta que les demos o prestemos algo. La acción de coger el maletín y sacar algo de dentro y dárselo al alumno es visto por muchos de ellos como algo muy a valorar. He hablado de pañuelos de papel, pero también puede ser material escolar. En este caso hazles ver que se lo prestas indicándoles que para ti es algo importante, que deben responsabilizarse de este material prestado. En ese momento estarás creando un vínculo entre tú y el alumno, y podrás aprovechar para hablar con él cuando te lo devuelva.

6.- Di o haz algo inusual. No, no te estoy pidiendo que hagas el payaso en clase. Para nada. De lo que se trata es de llevar a cabo algunas actuaciones que se salen de lo normal en una clase lectiva. Puede ser un gesto, un movimiento, cantar una canción, recitar un poema, cambiar el tono de voz, andar de puntillas hacia un alumno que está medio dormido…. Estas extravagancias tienen un poder tremendamente efectivo, porque descolocan al alumno y al mismo tiempo consigues arrancarle una sonrisa de complicidad. Haz de la sorpresa una de tus mejores armas para enamorar a tus alumnos.

7.- Intercambia los papeles. Muchos de vosotros sabéis el poder de atracción que tiene la silla del profesor en el aula. Cuántas veces habremos entrado en el aula y nos habremos encontrado con que hay un alumno sentado en la silla del profesor. Pues bien, a lo largo de la sesión lectiva puede ser un excelente recurso para enamorar a tus alumnos el intercambiarse los papeles. En mi caso me gusta hacerlo cuando estamos repasando algunos conceptos de una Unidad Didáctica. Lo que hago es sentarme en la silla de alumno y el alumno en la mía. Lo cierto es que se produce una situación que a los alumnos siempre les choca y os aseguro que, bien gestionada, hace que se produzca un momento de distensión en el aula.

8.- Convierte a un alumno en protagonista. No hay nada que nos guste más que sentirnos especiales. Pensad si no en vuestros aniversarios. Creo que no existe mejor manera de conectar con las personas que haciéndoles ver lo importantes que son para ti. Pues bien, os recomiendo que proyectéis esta idea en vuestros alumnos, que hagáis sentirlos especiales, que potenciéis sus cualidades y sus virtudes. Si así lo hacéis, lograréis establecer un vínculo que os beneficiará enormemente, porque la respuesta que tendrá ese alumno será de gratitud. Y la gratitud es una muy buena compañera para enseñar y para aprender.

9.- Crea expectativas. Tenemos que ser capaces de vender nuestro producto. Y hacerlo de la mejor manera posible. En el mundo del marketing el mejor producto es aquel que mejor se vende, independientemente de si es mejor o peor. Así que nosotros debemos vender aquello que enseñamos mediante la creación de expectativas. Las creaciones de expectativas son muy útiles al inicio de una sesión lectiva. Una vez entréis en el aula, lo primero que debéis hacer es dar a conocer vuestro producto, lo que enseñaréis. Y hacerles ver que será algo único, especial, diferente, maravilloso, increíble. Estas expectativas serán recogidas por vuestros alumnos y os aseguro que la predisposición para su aprendizaje será mucho mayor.

10.- Bromea. En otros artículos he afirmado que se puede y se debe aprender jugando. Pues bien, en este artículo también quiero pensar que se puede y se debe aprender bromeando. Porque cuando bromeamos estamos enseñando a nuestros alumnos que nos podemos reír con la gente y no de la gente. Una broma dicha a tiempo es un arma tremendamente poderosa para establecer un vínculo emocional con tus alumnos. Favorece el lenguaje figurado, rebaja la tensión, crea distensión, sirve para establecer transiciones entre las diversas actuaciones en el aula.

Como podéis ver, estos trucos o consejos tienen una muy fácil realización dentro de un aula y son aplicables a todas las edades. En muchas ocasiones no somos conscientes de que las grandes clases se nutren de estas pequeñas actuaciones. Debemos reflexionar sobre cuál es nuestro papel en el aula y qué hacemos para captar la atención, para enseñar a nuestros alumnos, para seducirles con nuestras palabras y nuestros gestos, para, en definitiva, enamorarles.

Autor: Adriana Pazos Otton.

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Hombre Luciérnaga

Con amor, admiración y respeto para el profesor

Roberto Palomares González

I

Ese hombre, de las aulas el alma, que vino hasta mi clase a recibirme con voz profunda y caminar en calma; a él que no duda jamás el compartirme todo el saber estratégico que lleva en sus años de maestro, construido, a través de sonrisas y palabras que lo elevan en el cielo de mi mundo un tanto desvalido.

Siempre luce en su rostro la sonrisa como un niño esperando primaveras, y las ideas surgen como lluvia resbalando en la cornisa de una clase con alma que terminar no quisiera.

Como luciérnaga su luz ha iluminado el oscuro camino de aquellos con andar cansado, una aventura excitante, su práctica confirma que con hacer, la lucha didáctica se afirma.

II

Ese hombre, tez morena que empieza a peinar canas, por momentos su cara dibuja una expresión que no es tristeza sino muestras del dolor que la vida nos deja a veces sin razón.

III

A ese hombre que con palabras hereda a muchos otros lo que él jamás ha perdido, a él, mente de luz, una luciérnaga que alumbra las sombras y las sombras pasan, como pasa la vida en un leve suspiro; él que hoy vive en mi ser, que lo llevo conmigo ayúdale Señor en su camino dale la rosa que sigue de la espina para que siga cobijando con su abrigo a todo aquél que de su río bebe y a muchos otros que somos sus amigos.

IV

Hombre luciérnaga preciosa luz que no la apaga ni la lluvia torrencial que a solas y en silencio por su rostro resbala; pequeña luz que no por serlo es insignificante, pequeña luz, mente brillante perenne guía de todo aquel docente que tiene la suerte de coincidir contigo en una clase.

Así eres tú hombre luciérnaga que hoy me permites reflejar tu luz para llevarla conmigo a todas partes.

Angeluz

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