APRENDIENDO A TRAVÉS DEL JUEGO

A menudo el juego es definido como una actividad realizada por sí misma, caracterizada por los medios y no por la finalidad (el proceso es más importante que cualquier punto final u objetivo), por su flexibilidad (los objetos se ponen en diferentes combinaciones o los roles son actuados de formas nuevas) y afecto positivo (los niños a menudo sonríen, se ríen y manifiestan que lo disfrutan). Estos criterios contrastan el juego con la exploración (investigación centrada en cómo un niño se familiariza con un nuevo juego o ambiente que después puede conducir al juego), el trabajo (que tiene un objetivo definido) y los juegos estructurados (actividades más organizadas en las que hay un objetivo, típicamente ganar). En el desarrollo, los juegos con reglas tienden a ser más comunes después de los 6 años, mientras el juego es muy frecuente en niños de 2 a 6 años.

Casi todos los niños juegan, excepto aquellos que están malnutridos o con discapacidades severas. Típicamente los niños dedican entre el 3 y el 20% de su tiempo y energía al juego, y aún más en nichos mejor dotados. Si los niños se encuentran temporalmente privados de oportunidades de juego, por ejemplo, manteniéndolos en un salón de clases, después van a jugar de una forma más vigorosa y por más tiempo.

A medida que los niños invierten tiempo y energía en el juego y que hay oportunidades de aprendizaje cuando juegan, parece haber una necesidad por el juego. Esto es cierto en todas las crías de mamíferos, aunque otros mamíferos presentan mucha menos variedad de formas de juego que los niños humanos. Estos hallazgos sugieren que el juego tiene beneficios para el desarrollo. Los beneficios pueden ser inmediatos, a largo plazo o ambos. Sin embargo, aún se debate el papel exacto del juego en el aprendizaje. Un imperante “ethos del juego” ha tendido a exagerar la evidencia del papel esencial del juego.

No obstante, la evidencia correlacional y experimental sugiere que el juego tiene beneficios importantes, aun cuando algunos de estos beneficios también puedan ser obtenidos de otra manera.

El juego locomotor, incluyendo el juego de ejercicio (correr, escalar, etc.), implica una gran actividad física y en general se considera que apoya el entrenamiento físico de los músculos para la fuerza, la resistencia y la habilidad. El juego de ejercicio aumenta desde niños pequeños hasta niños en edad preescolar llegando a su máximo en los primeros años escolares, cuando las bases neuronales y musculares de la coordinación física y el crecimiento sano son importantes y el juego vigoroso obviamente ofrece oportunidades para esto; más adelante este tipo de juego disminuye.

El juego social hace referencia a interacciones basadas en el juego entre el niño y sus padres o cuidadores en niños hasta de 2 años, pero cada vez más con otros niños debido a que el juego social aumenta drásticamente desde los 2 hasta los 6 años. Al principio jugar con un sólo compañero puede ser suficientemente complejo, pero hacia a los 3 o 4 años un grupo de juego puede consistir de 3 o más participantes a medida que los niños adquieren habilidades de coordinación social y libretos sociales.

El juego paralelo, común en los niños de 2 y 3 años, se da cuando los niños juegan cerca de los otros sin mucha interacción. Hay un tipo de juego que es solitario. Este tipo de juego puede ser físico, incorporar objetos o lenguaje, ser imaginativo o incluir todos estos aspectos.

El juego brusco, incluyendo juego de pelea y persecución, puede parecer una pelea real, pero en el juego de pelea los niños se ríen a menudo, los golpes y patadas son suaves o sin contacto y usualmente se realiza con los con amigos.

El juego con objetos se refiere al uso lúdico de objetos como piezas de encajar, rompecabezas, carros, muñecas, etc. En los bebes, este juego consiste en meter los objetos a la boca y botarlos al piso. En los niños pequeños es a veces sólo la manipulación de los objetos (ej. encajar fichas), pero algunas veces incluye el juego imaginativo (ej. construir una casa, alimentar a un bebé). El juego con objetos les permite a los niños intentar nuevas combinaciones de acciones, sin una restricción externa y les puede ayudar a desarrollar habilidades de resolución de problemas.

Juego de lenguaje. Alrededor de los 2 años de edad, los niños tienden a hablarse a sí mismos antes de ir a dormir o al despertar. Esto es lúdico, con repetición y a veces risa. A los 3 y 4 años, los niños usan el lenguaje humorísticamente (“soy una ballena, estoy llena”, “soy un flamengo, no sé de dónde vengo”).

El juego imaginativo implica fingir que un objeto o una acción es algo diferente a lo que realmente es. Un banano es un teléfono, por ejemplo. Este tipo de juego se desarrolla desde los 15 meses con acciones sencillas como hacerse el dormido, o poner a un muñeco a dormir, convirtiéndose en secuencias más largas y en juego de roles.

El juego socio-dramático, común desde los 3 años, es el juego imaginativo que incluye a otros, mantener un rol y una línea narrativa. Puede implicar entender las intenciones del otro, construcciones sofisticadas de lenguaje y el desarrollo de una historia (a veces) intrincada y novedosa. Los niños negocian los significados y los roles (tú serás el papá, ¿cierto?) y discuten sobre los comportamientos adecuados (No, uno no le da la comida al bebé así).

Se han propuesto muchas funciones de aprendizaje para el juego imaginativo y especialmente para el juego socio dramático. Una hipótesis es que es útil para el desarrollo de habilidades previas a la lectoescritura, tales como el reconocimiento de las letras en el texto y entendimiento del propósito de los libros. La estructura narrativa de las secuencias del juego socio dramático refleja la secuencia narrativa de los libros. Para lograr estos beneficios, es útil algo de estructura por parte de los adultos (para mantener una historia, tener materiales adecuados como libros, letras de plástico, etc.).

Otra hipótesis plantea que el juego imaginativo aumenta la seguridad emocional. Un niño que está emocionalmente afectado por algo, por ejemplo, una pelea entre sus padres o la enfermedad o muerte de algún familiar, puede tratar la ansiedad al actuar estas situaciones en el juego imaginativo con muñecas.

Una hipótesis relativamente reciente es que el juego imaginativo mejora el desarrollo de la teoría de la mente. La habilidad de la teoría de la mente significa ser capaz de entender (representar) el conocimiento y las creencias de los otros; esto es, entender que otras personas pueden tener una creencia o conocimiento diferente del mío.

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