EL JUEGO Y EL DESARROLLO INFANTIL

“El niño descubre mediante el juego que existen ciertos puntos de referencia; hay un compañero para jugar y esto significa reconocer el objeto de uso y también reconocer al otro que puede o no estar interesado en el mismo objeto. Una regla de juego define la presencia de alguien más y de un requisito a tomar en consideración. Descubrir el juego reglado involucra a los otros y sale de la presencia única; significa entenderse con otros, entrar en diálogo.

El juego es una actividad voluntaria dentro de un tiempo y espacio determinados, con reglas que la niña y el niño establecen libremente, pero con una intencionalidad. A través de la actividad lúdica, las niñas y los niños desarrollan habilidades, realizan nuevas experiencias, hacen descubrimientos, enriquecen su lenguaje, desarrollan su imaginación y creatividad.

Por ejemplo, una niña o un niño, a partir de la construcción de una torre con bloques, realiza diversos aprendizajes relacionados con la ejercitación de su coordinación motora fina, el descubrimiento de que para que no se caiga la construcción hay que poner los bloques más grandes en la base, dialoga con sus compañeros, y va combinando los bloques de forma original mientras construye.

El juego también favorece el desarrollo social, pues, propicia la integración a un grupo donde participa cooperativamente en una actividad, compartiendo materiales, llegando a acuerdos y aprendiendo a aceptar los puntos de vista y las decisiones de la mayoría. Está comprobado que las niñas y los niños juegan por el placer de hacerlo, por el disfrute emocional que ello implica, pero también para expresar sus sentimientos, controlar su ansiedad y sus temores.

El juego, según los psicólogos, tiene un efecto catártico vale decir de descarga, de liberación de sus tensiones, de sus sentimientos de cólera y de agresión. Por este motivo, los psicoanalistas se interesaron por el juego como recurso terapéutico y lo consideraron un instrumento de ayuda al niño tanto en la integración de la personalidad como para defenderse de la ansiedad (Erik Erikson, Anna y Sigmund Freud)

Surge como consecuencia de la aparición de la función simbólica que es la capacidad de representar las cosas mentalmente. Jugar a que toma agua de un vaso pero no en forma real “es el hacer como si…” que es la forma como se describe este juego en la literatura especializada.

El niño transforma las cosas y objetos de la realidad de acuerdo con sus necesidades; así, una caja se convierte en carro o en una cama. A medida que va evolucionando el juego simbólico las niñas y niños pasan del plano individual al social.

En un primer momento los elementos concretos pueden estar presentes, posteriormente es posible suplir todo o casi todo con la imaginación. La fantasía que el niño pone de manifiesto en estos juegos es el elemento que hace que viva plenamente la ficción. Más adelante el juego simbólico se transforma en el juego dramático o de roles donde adquiere una estructura más organizada. Allí el niño incorpora personajes de cuentos, situaciones de la vida real e incluso personajes del cine o la televisión.

Juego de reglas. Comienza entre los cuatro y cinco años. Es un juego en el que se requiere comprender y respetar determinadas normas. Esta disposición a aceptar la regla o las reglas establecidas conlleva la posibilidad de establecer relaciones de reciprocidad y cooperación con otros niños o adultos. Los menores de seis años comienzan por establecer una regla espontánea, que surge en el momento como, por ejemplo, saltar sin separar los pies; posteriormente se establece una regla que debe ser aceptada por el grupo. Un juego con reglas puede ser el siguiente: Todas las niñas y niños caminan libremente por el patio pero al sonar una campanilla, silbato o palmadas, todos deben detenerse. Pierde el niño que siguió caminando y entonces pasa a dirigir el juego. Por otra parte, los docentes conocemos un repertorio numeroso de 64 Investigadores de la Facultad de Medicina de Baylor College, que estudian el desarrollo del cerebro en niños pequeños, han descubierto que los niños que no juegan mucho o que no son lo suficiente estimulados desarrollan cerebros 20% o 30% más pequeños que el estándar normal para sus edades.

Las teorías sobre el juego, aunque difieren unas de otras, tienen como denominador común el reconocimiento de que es una actividad inherente al niño y muy importante para su desarrollo integral. Esta actividad evoluciona a lo largo del ciclo vital infantil. Esta evolución considera las siguientes etapas:

  • El juego funcional o de ejercicio que tiene lugar en el primer año de vida. En esta etapa el bebé ejercita las funciones sensoriales y motoras que involucra los movimientos, las sensaciones y percepciones. Se puede observar la repetición de los actos como mover sonajas, arrojar juguetes, meter y sacar objetos de un recipiente entre otros.
  • El juego de ficción o simbólico que aparece alrededor de los dos años 65.
  • Es una actividad libre y espontánea en la que las niñas y los niño tienen la libertad de decidir a qué y con qué van a jugar.
  • No tiene un interés material porque juegan por el juego mismo, salvo en los juegos de competencia donde el objetivo de todos es ganar.
  • No produce aburrimiento porque siempre introducen un elemento nuevo que lo enriquece y cuando se agota el interés cambian inmediatamente de actividad.
  • Es un espacio donde los participantes se divierten, ríen, disfrutan.
  • Los que participan siempre están dispuestos a iniciar el juego y se refuerzan por las consecuencias que éste produce.
  • Es una fantasía hecha realidad en el que todo se construye con la imaginación y aun cuando reproduce la realidad la fantasía pone su rasgo distintivo.
  • Puede ser individual y/o colectivo según la situación y el número de participantes.

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