TECNOLOGÍAS DEL APRENDIZAJE Y EL CONOCIMIENTO (TAC)

El progreso tecnológico y el desarrollo de sistemas informáticos de las últimas décadas, unido a su impacto en nuestra vida cotidiana, ha provocado un replanteamiento de las metodologías de enseñanza-aprendizaje en las aulas, permitiendo la incorporación en las aulas de las TICs y las TACs, que implica el uso de contenidos educativos digitales en las aulas, por lo que se hace indispensable el desarrollo de la competencia digital de los docentes, que a su vez fomentará el desarrollo de la competencia digital de los alumnos, garantizando una educación y un proceso de enseñanza-aprendizaje adaptado a la sociedad del siglo XXI.

¿Qué son las TAC?

Cada vez más instituciones educativas comienzan a implementar algún grado de uso de las TIC, aunque todavía muchos docentes no pueden aprovecharlas porque carecen de habilidades básicas necesarias para su uso. Esta imposibilidad se debe a veces al desaliento o temor ante lo que se desconoce y percibe como difícil, y también a una falta de comprensión de las razones metodológicas por las cuales se debe incorporar estas tecnologías a la enseñanza. Así, se ve a quienes las emplean como entusiastas de una metodología que sólo ven como “divertida”, más cercana a los gustos de los alumnos jóvenes.

En 1999 Avila Muñoz hacía una afirmación que no ha perdido vigencia:

Deben ofertarse cursos que faciliten al profesorado el aprendizaje de utilización de las TIC en las aulas (…), que fomente el trabajo colaborativo entre alumnado y profesorado, que aporte ideas sobre materiales en la red (…); y (…) que identifiquen y difundan las buenas prácticas.

En realidad, a los conocimientos necesarios para lograr este objetivo ya se les ha dado nombre: TAC, tecnologías del aprendizaje y el conocimiento. Ellas asegurarán que los docentes puedan incorporar a sus clases las nuevas posibilidades que ofrece la educación a distancia. Afirma Lozano (2011), “las TAC van más allá de aprender meramente a usar las TIC y apuestan por explorar estas herramientas tecnológicas al servicio del aprendizaje y de la adquisición de conocimiento.” Este tipo de formación resignifica las TIC y las pone al servicio del estudio y el trabajo, y permite una verdadera inclusión digital, que los docentes sabrán transmitir a sus alumnos.

Ahora bien, debemos lograr que todos los docentes sean capaces de usar las TIC, pero ¿cuáles? La formación que reciba un docente deberá contemplar la autonomía. No sólo porque debe tenerla, sino porque debe enseñarla. Entonces, ¿cómo se la consigue mejor?

Por medio de toda tecnología que proporcione las nociones técnicas indispensables para saber utilizar con confianza las herramientas informáticas, y que se pueda emplear y reutilizar de modo creativo y adecuado a las propias necesidades en el aula o en la vida diaria, que cada vez se torna más informatizada y nos exige saber cómo operar todo tipo de programas. Como ya dijimos, esto debe venir acompañado de una formación metodológica adecuada.

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